A que velocidad congelas al pato en vuelo?

Esta es la pregunta que me hizo recientemente un buen amigo al ver una de mis fotografías, y que me dio la idea para escribir esta entrada en mi blog, ya que supongo que él esperaba una respuesta del tipo “1/5000 seg.”, aunque realmente a mi la única respuesta que se me ocurría era decirle… “depende !”.

Intentaré responder aquí a su pregunta explicando bajo mi punto de vista cuales son las variables que más influyen en ese “depende !”. Para ello consideremos el resto de parámetros (apertura e ISO) como fijos y veamos que puede influir en la velocidad de obturación necesaria para poder “congelar al pato”.

Velocidad de disparo Vs. “Carga alar”

Una de las principales variables que intervienen en ese “depende !” es la “carga alar” del ave a fotografiar, y cuando hablo de “carga alar” me refiero a la relación entre el peso del ave y su superficie alar (superficie alar = largo del ala o envergadura x ancho del ala).

Esta relación entre peso vs. superficie alar determina la “carga alar” y así por ejemplo tendremos que aves de poco peso y alas grandes (como por ejemplo la Garza Real de la siguiente foto) cuentan con una “carga alar baja” y por tanto su capacidad de “sustentación natural” (entendiendo por tal su facilidad de mantenerse en el aire con un mínimo esfuerzo) es mayor, pudiendo ser por tanto su vuelo “normal” más lento y pausado, y en consecuencia necesitaremos una velocidad de obturación menor en nuestra cámara para poder conseguir congelar su movimiento.

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Por el contrario aves de alas mas pequeñas y/o con más peso corporal tendrán una carga alar mayor (como por ejemplo el “pato” por el que me preguntaba mi amigo) y necesariamente tendrán que desplazarse y mover sus alas a mayor velocidad para poder mantenerse en el aire, ya que su mayor “carga alar” le proporcionan menor “sustentación natural” que debe ser compensada con una mayor velocidad de movimientos para poder mantenerse en vuelo. En este caso necesitaremos nosotros también trabajar con una mayor velocidad de obturación para poder congelar su movimiento.

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En consecuencia, y partiendo de que ambas aves estén haciendo el mismo tipo de maniobra en el aire, tenderemos a utilizar una mayor velocidad de obturación en nuestra cámara para congelar el vuelo de un ave con una mayor carga alar, y viceversa.

Velocidad de disparo Vs. “Maniobra”

Existen diferentes “maniobras” que un ave puede realizar y que son objeto de interés fotográfico en cuanto a como congelar su acción (me refiero básicamente a acciones tales como despegar, aterrizar, planear, persecuciones a ras de suelo/agua o picados en el aire). Algunas de estas maniobras las realizan ayudándose de sus patas para poder ganar un rápido impulso inicial (despegue, persecuciones) y/o variando su geometría alar (aterrizaje, planeo y picado), es decir variando la posición/extensión de sus alas para voluntariamente reducir o aumentar su capacidad de sustentación, lo que en consecuencia les hace ganar o perder velocidad a voluntad. Veamos por tanto que ocurre durante estas maniobras:

Despegues: Para despegar el ave necesita conseguir rápidamente la sustentación necesaria que le permita mantenerse en vuelo, para ello impulsada por sus patas y batiendo sus alas lo más rápidamente posible intenta ganar la velocidad que le permita mantenerse en el aire. Por lo general son acciones muy rápidas y para poderlas congelar necesitaremos utilizar altas velocidad de disparo.

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Persecuciones: Al igual que en el despegue aquí el ave intenta ganar velocidad rápidamente, si bien en este caso no es con el fin de conseguir sustentación para despegar si no para desplazarse rápidamente a ras de suelo o del agua, para perseguir o escapar de un agresor al considerar que puede estar en peligro su integridad física, su comida, su pareja, o su territorio,.. o simplemente por que en ese momento el ave está “juguetona”.

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Estas persecuciones/huidas son acciones súbitas que también requerirán por lo general de altas velocidades de disparo para poder congelar la acción.

Aterrizajes: Al contrario que en el despegue durante el aterrizaje el ave necesita perder velocidad y además generalmente hacerlo lentamente (salvo aterrizajes de emergencia por alguna amenaza o por llegar antes a la comida por ejemplo) y así poder tomar tierra de una forma precisa, suave y controlada.

En un aterrizaje normal, para perder velocidad lentamente el ave reduce el movimiento de sus alas al tiempo que las extiende para ganar sustentación y no caer “a plomo”. Además suele aumentar no solo su extensión si no también la curvatura de las mismas, para que según el caso le ayuden a aumentar mas la sustentación, o le sirvan de “aero-freno” según sus necesidades, así el ave puede perder la altura necesaria de una forma controlada para que la maniobra de aterrizaje se realice suavemente y en el punto deseado.

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No obstante también nos encontramos a menudo con aterrizajes rápidos o de emergencia donde los movimientos de las alas del ave van encaminados a perder sustentación rápidamente (depende de lo rápido que necesite aterrizar) pero siempre sin llegar a caer “a plomo”, es decir manteniendo siempre una velocidad que le permita seguir en el aire mientras desciende rápidamente hasta que aterriza. En estos casos necesitaremos utilizar una velocidad de obturación mayor ya que la acción de aterrizaje será realizada también a mayor velocidad por parte del ave.

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Por supuesto no todas las aves aterrizan a la misma velocidad (depende de su envergadura, peso, viento existente, y de como el ave quiera/necesite hacer de lento o de rápido el aterrizaje) pero en general podría considerarse una maniobra relativamente lenta o de baja velocidad, en especial el momento justo de tomar tierra/agua cuando la velocidad de movimientos y de desplazamiento del ave llega a ser mínima siendo así más fácil poder congelar su movimiento sin tener que utilizar velocidades de obturación muy altas.

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Por tanto dependiendo del ave y del tipo de aterrizaje que realice tenderemos en esta maniobra a utilizar velocidades de obturación relativamente “lentas”, y fijaros que lo de “lentas” va entre comillas porque aún siendo lentas para fotografía de aves son velocidades “rápidas” o “muy rápidas” comparadas con las utilizadas en otro tipo de fotografía.

Planeos: Aquí al igual que en el caso del aterrizaje podemos encontrarnos con variantes, si bien en general el planeo podría ser considerada como una maniobra “lenta” si el ave tiene una baja carga alar y solo pretende desplazarse por el aire con el menor esfuerzo posible, ya que en ese caso mantendrá sus alas extendidas y no necesitará batirlas con rapidez desplazándose por el aire lentamente.

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Aunque también podemos encontrarnos con que dicho planeo tenga la finalidad de acabar en un aterrizaje rápido o sirva de inicio para el acoso a una posible presa, y en ese caso la velocidad de planeo será sensiblemente superior a cuando el ave solo pretende desplazarse.

De igual forma si el ave tiene una gran carga alar su planeo necesitará ser de mayor velocidad para no caer, por lo que las velocidades de obturación a utilizar en nuestra cámara para congelar el movimiento deben ir en consecuencia según la velocidad de planeo del ave cuyo movimiento pretendemos congelar, pudiendo tener que llegar a ser incluso muy elevadas dependiendo de la carga alar del ave, de con qué finalidad realice ese planeo y de otros factores como la velocidad del viento, la distancia a que nos encontremos del ave, y/o la trayectoria que siga respecto a nosotros.

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Picados: Las maniobras de picado suelen ser las mas rápidas y por tanto las que mayor velocidad de obturación van a requerir, además si el tamaño del ave es pequeño, o su carga alar es grande, o es un ave capaz de adoptar configuraciones aerodinámicas optimas como ocurre con el Halcón, entonces tendremos que tender a disparar con velocidades de obturación significativamente mas altas si queremos tener alguna posibilidad de poder congelar la acción.

En este caso intentar congelar el ave justo antes del momento en el que inicie la maniobra de picado suele ser la mejor opción, ya que una vez inicie el descenso en picado con las alas plegadas y a más de 300 Km/hora será tarea casi imposible logar “cazarla” dentro del encuadre, y mas aún que nos quede nítida y perfectamente “congelada”

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Velocidad de disparo Vs. “Trayectoria”

Por trayectoria entenderemos a como se desplaza el ave en su movimiento respecto al plano del sensor de nuestra cámara, y en ese caso los dos extremos serian, o bien que el ave se acerque o se aleje de nosotros perpendicularmente (formando un ángulo de 90º) respecto al plano del sensor de nuestra cámara (tomas frontales o posteriores), o bien que se desplace paralelamente (a 0º) respecto al plano del sensor de nuestra cámara (tomas laterales), por supuesto con toda suerte de variantes intermedias con distintos ángulos de inclinación respecto al plano de nuestro sensor.

Cuanto mas grande sea el angulo de la trayectoria respecto al sensor de la cámara (tendiendo a 90º como en el caso de una toma totalmente frontal) más rápidamente variará la posición del ave respecto a nosotros por lo que esta acción no solo exigirá más precisión al sistema de enfoque de nuestra cámara, si no que además a la velocidad de la acción que pretendemos congelar habrá que sumarle la rápida velocidad de cambio de posición del ave respecto a nosotros, por tanto si queremos tener éxito tenderemos a utilizar velocidades de obturación muy rápidas.

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Por el contrario, y aunque el movimiento del ave sea rápido, si esta se desplaza paralelamente a nosotros entonces no variará mucho su posición en cuanto a distancia de disparo, por lo que por un lado el sistema de enfoque lo tendrá algo “mas fácil” para seguirla, y por otro en cuanto a la velocidad de obturación solo tendremos que tener en cuenta la de la propia acción que este realizando el ave en ese momento, sin que dicha velocidad se vea influenciada “además” (en el caso ideal de una situación teórica en que se desplace totalmente paralela a nosotros) por un cambio en la diferencia de distancia respecto a nuestra cámara. En este caso las velocidades de obturación a manejar no tendrán porqué ser tan elevadas como en el caso de una toma frontal para poder tener éxito al intentar congelar el movimiento.

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Velocidad de disparo Vs. “Distancia”

Este punto necesita de alguna explicación ya que parece evidente que cuanto mas lejos se realiza la acción “aparentemente” las cosas pasan mas despacio y cuanto más cerca ocurre la acción “aparentemente” las cosas acontecen más deprisa.

En realidad se trata de una sensación “aparente”, ya que en realidad la velocidad de la acción en si misma es igual si la observemos desde cerca o desde lejos (el ave no vuela más rápido porque la estemos mirando desde más cerca, vuela a la misma velocidad la miremos desde donde la miremos), lo que ocurre simplemente es que observando la acción desde lejos tendremos mayor campo de visión y por tanto más oportunidades tendrá nuestra cámara y nosotros de poder reaccionar a tiempo y preparar mejor la toma (pudiendo seguir al ave durante un tiempo antes de disparar, etc, etc…)

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Por el contrario, cuando la acción se produce muy cerca de nosotros, nuestra velocidad de reacción y la de nuestra cámara necesita ser mucho más rápida para que por ejemplo no se nos salga el ave del encuadre antes de que hayamos podido disparar un par de tomas. Por eso y no por la velocidad de la acción en si misma cuanto mas cerca estemos de la acción (bien porque podamos situarnos realmente cerca o por utilizar teleobjetivos de una gran distancia focal que nos acerquen a la acción) tenderemos a utilizar una velocidad de obturación más rápida y viceversa.

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Velocidad de disparo Vs. “Velocidad y dirección del viento”

La velocidad y dirección del viento puede influir notablemente en la velocidad de un ave en vuelo, ya que con una velocidad del viento elevada el ave no necesitará batir las alas tan rápidamente para poder mantenerse en el aire convirtiéndose el viento en su aliado proporcionándole sustentación “extra”.

Ahora bien, si con viento fuerte siempre la velocidad de aleteo del ave sera menor, la velocidad de desplazamiento del ave en el aire puede ser lenta o rápida dependiendo de la dirección de ese fuerte viento respecto al donde pretenda volar el ave.

Si el ave intenta volar frontalmente en contra de un viento fuerte entonces se desplazará por el aire muy lentamente, llegando a veces a quedarse suspendida flotando como inmóvil sin tener que aletear  lo mas mínimo (sin avanzar, pero sin caer al suelo) al ser sustentada por la propia fuerza del viento en contra.

Si por el contrario el ave vuela a favor de un fuerte viento entonces se desplazará por el aire mucho más rápido de lo habitual al ser ayudada por el viento y en ese caso deberemos prever utilizar velocidades de obturación más rápidas para poder congelar su movimiento.

Velocidad de disparo Vs. “Expertise”

Nuestro “Expertise”, o lo que es lo mismo nuestra habilidad como fotógrafos también influirá en la velocidad que necesitemos para congelar la acción del ave.

Así por ejemplo, si tenemos facilidad para realizar barridos y somos capaces de acompasar el movimiento de nuestra cámara con el desplazamiento del ave necesitaremos de velocidades de obturación menores para poder congelar el movimiento.

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Si por el contrario pretendemos “congelar al pato” un una instantánea sin haber hecho previamente un seguimiento del mismo y sin tratar de acompasar su velocidad de desplazamiento con un movimiento de seguimiento por nuestra parte, será entonces necesario utilizar velocidades de obturación mucho más rápidas para intentar tener éxito en la congelación de la acción.

Velocidad de disparo Vs. “Efecto deseado”

Por último, y aunque su finalidad no sea precisamente “congelar al pato” como preguntaba mi amigo, tendremos que tener en cuenta a que velocidad queremos disparar según el efecto que queramos conseguir, ya que si bien el poder “congelar” un ave en vuelo muchas veces es lo que buscamos, otras el no congelar totalmente su movimiento nos aportará sensación de dinamismo y movimiento que muchas veces será ese “plus” que convertirá nuestra foto en diferente o especial,… al menos para nosotros y siempre que ese sea el efecto que buscamos conseguir cuando creamos la fotografía en nuestra mente antes de disparar nuestra cámara. Veamos algunos ejemplos.

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Todo esto está bien pero… ¿Cómo se qué va a ocurrir y qué velocidad debo usar?

Pues a pesar de todo lo que os acabo de contar, y sobre todo al tratarse de animales que no se sabe nunca a ciencia cierta lo que van a hacer, (ni se les puede dirigir como a una modelo en un estudio), en la práctica siempre hay que intentar hacerlo todo de la forma mas sencilla posible y salvo que quiera conseguir algún efecto determinado en cuyo caso uso el modo “M – Manual” para ajustar a mi gusto los parámetros de velocidad, apertura e ISO, la mayoría de las veces (por no decir siempre) para fotografía de aves en acción utilizo el modo AV o de Prioridad de Apertura, donde precisamente de lo que no me tengo que preocupar es de la velocidad de obturación.

Es decir, trabajando en modo AV o de prioridad de apertura lo que fijamos anticipadamente es la apertura o diafragma con el que queremos trabajar y ajustamos el ISO al valor mínimo que nos permita que la cámara pueda disparar a una velocidad suficiente rápida para el tipo de acción que pretendemos congelar (para tener una idea aproximada es para lo que os he dado la chapa con todo lo anterior), y una vez hecho esto dejaremos que la cámara haga el resto concentrándonos en seguir la acción, en mantener el ave a foco, y si nos da tiempo intentar componer la toma para que la foto quede lo mas terminada posible ya desde su origen.

Cómo veréis son muchas cosas las que hay que hacer para lo rápido que se suele desarrollar la acción (a veces fracciones de segundo), por eso intentar simplificar nuestra forma de trabajo utilizando el modo AV suele ser una buena opción.

¿El uso del flash nos ayudaría a “congelar al pato”?

Aunque en un principio podría pensarse que el uso del flash podría ayudarnos a “congelar al pato”, la verdad es que solo sería útil si es el flash quién realmente congela el movimiento del ave (como se hace en la técnica de alta velocidad), pero para poder congelar la acción a alta velocidad los flashes tienen que disparar a muy baja potencia a fin de hacerlo con velocidad de destello muy alta y además deben ser la única fuente de iluminación y estar situados muy muy cerca del ave para compensar la escasa potencia a la que tienen que trabajar.

Como las fotografías de aves en vuelo generalmente se hacen a aves distantes, el efecto del flash sobre el ave es prácticamente nulo, como mucho si nos ayudamos de un “tele-flash” para incrementar su alcance serviría para iluminar posibles sombras en el ave y/o darle ese puntito de luz en el ojo que da vitalidad a la toma, pero poco mas. Si además unimos a esto que normalmente existirá una razonablemente elevada iluminación ambiente, la acción del flash sobre el ave a efectos de congelar su movimiento quedaría minimizada puesto que no sería el flash la única fuente de iluminación.

La única posibilidad de que el flash pueda ayudarnos a “congelar al pato” sería en el caso de conocer de ante mano donde se ubicará el ave cuando vamos a fotografiarla, a fin de poder suprimir allí la iluminación ambiente y situar en ese punto uno o varios flashes que puedan ser disparados remotamente en el momento en que el ave llegue a esa posición, lo cual es prácticamente imposible de predecir cuando se trabaja en localizaciones extensas y con aves en libertad, es decir sin condiciones controladas (CC).

Ahora bien,…si el ave es tu mascota y la tienes amaestrada para que sea capaz de aterrizar siempre en el mismo sitio entonces ya es otra cosa, porque al ser predecible si podríamos intentar ayudarnos del flash para congelar su movimiento, pero esto en la práctica es casi imposible de conseguir, salvo que trabajemos en entornos muy reducidos, con condiciones de iluminación controladas y propiciando que la acción del ave sea relativamente predecible (que son las bases de la fotografía de alta velocidad) ya que en ese caso el uso del flash al ser la única fuente de iluminación nos permitiría (incluso sin tener que recurrir a elevadas velocidades de obturación) poder “congelar al pato” (o como en este caso a un Herrerillo Capuchino)

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¿Algún consejo?

Si claro por supuesto, un montón, así de momento se me ocurren algunos como:

  • Utiliza el modo de disparo AI-Servo (o de prioridad de seguimiento): Esto permitirá a tu cámara mantener el ave enfocada aunque esta se mueva, lógicamente con ciertas limitaciones dependiendo de lo rápido que el ave se mueva, de lo avanzado del sistema de enfoque de tu cámara, de la velocidad y precisión del enfoque de tu objetivo, de tu habilidad para seguir al ave en vuelo y de factores externos tales como el contraste del ave contra el fondo, etc, etc,.. pero desde luego el modo “One Shot” no te ayudará si el ave se mueve y pretendes congelar su movimiento, ya que el enfoque no acompañará a la acción una vez hayas pulsado el disparador hasta la mitad y el enfoque en el ave haya quedado fijado en un lugar mientras ella se desplaza a otro diferente fuera del foco que has pre-fijado.
  • Dispara en ráfaga: Acostumbrate a usar el disparo en ráfaga, pero sin abusar de ella y sin llegar a saturar el buffer de tu cámara lo cual te llevaría a perderte parte de la acción (segun Murphy la mejor parte sin duda). Usar la ráfaga no solo es recomendable para poder captar varios momentos de la acción, si no porque también a veces una fracción de segundo después el movimiento del ave es mas lento o tu pulso es mejor y sin apenas haber variado la composición o la acción la foto sale menos trepidada ayudando a la “congelación” de la acción con una mayor nitidez. Así que dispara en ráfaga, pero que no se te quede pegado el dedo al disparador,..mejor ráfagas cortas disparadas en los momentos precisos.
  • Intenta utilizar el trípode a poder ser con una rotula de tipo “Gimbal” o de balancín: Esto sin ser imprescindible (y muchas veces siendo imposible, porque donde vamos a fotografiar no se puede usar el trípode o no podemos cargar con él hasta allí) suele ser una gran ayuda si los movimientos del ave son relativamente predecibles o continuos. No solo por el hecho de que el trípode evita que nosotros aportemos trepidación a la fotografía, si no porque el uso del trípode nos permite también descansar los brazos del peso de la cámara+objetivo entre toma y toma y que nuestro brazos estén “mas frescos” a la hora de tomar la próxima fotografía aunque no usemos el trípode para hacerla. Si además al trípode le unimos una rótula de balancín, nos ayudará a seguir los vuelos de una manera mas continua colaborando a que nuestros puntos de enfoque estén mas tiempo sobre el ave que fuera de ella. De todas formas hay que tomar esta recomendación con sentido común ya que por ejemplo para fotografiar aves con un movimiento muy rápido y errático el trípode puede ser un verdadero estorbo,… así que como suele ser habitual todo “depende!”.
  • Intenta utilizar el enfoque disociado: Si tu cámara lo permite activa el botón “AF-ON” (en cámaras Canon) para que actúe fijando únicamente el enfoque en el ave durante su trayectoria pero que el cálculo de la exposición, (es decir la velocidad de disparo si trabajas en modo AV), no lo realice la cámara hasta el momento preciso en que pulses el botón del disparador, ya que a lo largo del seguimiento del ave las condiciones de su iluminación o del fondo pueden variar haciendo variar la velocidad de disparo necesaria. Si por el contrario trabajas en manual o en “todo automático” el uso del enfoque disociado no te aportará nada y en esos casos su uso complica mas que ayuda. También si trabajas con aves sobre posaderos o conoces las condiciones de iluminación antes de hacer la foto puedes evitarte trabajar con el enfoque disociado si no te resulta cómodo, ya que en estas situaciones tampoco te aportará nada respecto a que el enfoque y el cálculo de la exposición se encuentren unificados en el botón del disparador .
  • Acuérdate de compensa la exposición según se necesite: Con fondos claros respecto al ave hay que compensar la exposición (tantos pasos como necesite la diferencia del tono/color del ave respecto del fondo). Si fotografías un ave de color negro contra un cielo claro, como no compenses la exposición lo mas probable es que la decisión que tome tu cámara te lleve a que el ave quede totalmente negra sin ningún tipo de detalle (sub-expuesta) apreciándose solo su forma como una silueta contra el fondo. No todas las cámaras funcionan igual y algunas cámaras o en algunas ocasiones todo sale bien “inesperadamente”, pero si no quieres dejarlo al azar, o no buscas precisamente que tu ave sea una silueta sobre un fondo como un efecto creativo, acostúmbrate a compensa la exposición según las condiciones del entorno.

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  • Por ultimo y para mi lo más importante. Practica, practica, practica y aprende el comportamiento de las aves para poder anticiparte a la acción: Estudia el comportamiento y costumbres del ave e intenta estar preparado para “congelar al pato” antes de que llegue ese momento. Cada especie tiene sus hábitos y costumbres, por ejemplo ya que esto va de “patos”, en el caso de los Azulones o Ánade real (si si los “patos” esos bonitos de cabeza verde de los estanques) a nada que los observes podrás darte cuenta de que:
    • Generalmente navegan en parejas (el macho colorido y la hembra de color marrón). Si a la pareja se acerca otro macho,… atento porque es probable que pueda haber acción de pelea, picotazos y persecuciones.
    • Si ves un macho de azulón y una hembra alejados del resto y situados frente a frente uno del otro moviendo el cuello/cabeza arriba y abajo repetidamente… atento que en breve se lo van a pasar bien “encargando patitos”. Normalmente en unos segundos verás al macho encaramarse sobre la hembra y picotearla el cuello por detrás para sujetarla mientras la monta.
    • Si ves un azulón macho o hembra metiendo y sacando la cabeza y casi medio cuerpo en el agua dos o tres veces seguidas,.. atento porque es muy probable que unos segundos después empiece a aletear rápidamente para secar sus alas sacando casi todo el cuerpo fuera del agua apoyándose en ella solo sobre sus patas.

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  • Y así mil comportamientos más a observar, unos particulares según la especie o su hábitat, y otros de carácter mas general como por ejemplo el que todas las aves, al igual que lo hacen los aviones, siempre despegan o aterrizan en contra del viento…. así que empieza a observar la naturaleza todo lo que puedas y acostúmbrate a basar tus éxitos en conocer el comportamiento de la especie que vas a fotografiar, observa, aprende y anticipate,… de esta forma ya tendrás “media foto” hecha,… la otra media saldrá de practicar y desarrollar tus habilidades para estar listo en el momento preciso.

Espero que después de todo lo anterior entendáis por qué mi primer impulso fue contestar a mi amigo “depende !“. Y también espero que ahora esté un poco mas claro de que depende ese “depende !

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2 respuestas a A que velocidad congelas al pato en vuelo?

  1. Jaime dijo:

    Muy interesante, y con muchos y buenos consejos… gracias por compartirlo!
    Saludos!

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