Rapaces desde hide

portada

“Magnífico ejemplar de Milano posado en tierra”

Hace pocos días pude en compañía de unos amigos probar a fotografiar rapaces desde un nuevo hide que no había utilizado hasta el momento. El hide gestionado por el Colectivo Azálvaro, a través de su organización OTEA® (Organización de Tours Especializados en Aves Rapaces) , está situado en la localidad de El Espinar (Segovia) y puedo aseguraros que la experiencia no pudo ser mas satisfactoria, ya que aparte de poder disponer de una magnificas instalaciones, nos acompañaron tanto la climatología como las distintas especies de rapaces que desde primera hora empezaron a visitarnos de forma asidua.

Para quién no conozca el termino “hide” aclararé que en general se refiere a cualquier escondite (hide = oculto/ocultar en ingles) que sirve para ver sin ser vistos y que suele ser utilizado en la fotografía de naturaleza para poder captar imágenes de aquellas especies que recelarían de nuestra presencia. Los hay portátiles, o fijos, y dentro de estos últimos con cristal espía (permite ver sin ser vistos) o con redes de camuflaje por las que asomar ligeramente nuestro objetivo. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes.

Cualquiera que sea el tipo de hide utilizado y salvo que estemos trabajando con especies muy acostumbradas a nuestra presencia, lo normal será que para no hacer recelar a las aves sea necesario entrar al hide muy temprano, lo ideal es hacerlo antes de que empiece a amanecer, lógicamente la hora varía según la época del año. La misma precaución tendremos a la hora de abandonar el hide, ya que o bien tendremos que esperar a que se haga de noche o si no nos tendremos que asegurar en todo lo posible que no hay aves en el entorno que puedan recelar de nuestra presencia para próximas ocasiones en las que visitemos el hide.

En esta ocasión la entrada en el hide la realizamos sobre las 7 AM por lo que para poder estar listos a esa hora el madrugón fue importante y además había que abrigarse bien ya que pese a estar ya en el mes de abril a esas horas y en medio del campo la temperatura no superaba -1º C, pero como os digo mereció mucho la pena.

A la llegada al hide, José Aguilera del “Colectivo Azálvaro – OTEA® ” (organización que lleva desde el 2003 trabajando para la  protección y conservación de las aves carroñeras y sus hábitats), ya tenía todo preparado para que pudiésemos disfrutar de inmediato de la jornada fotográfica, por lo que pudimos comenzar la sesión en cuanto nos ubicamos dentro del espacioso hide y dispusimos nuestros trípodes y cámaras para afrontar la sesión.

Agiula Imperial tomando un posadero

Con las primeras luces aparecieron las “Urracas” y “Cuervos” como anticipo de lo que vendría en breve, ya que el poco tiempo el entorno del hide estaba también plagado de ejemplares tanto de “Milano Negro” como de “Milano Real”, que con incesantes pasadas estudiaban el entorno antes de lanzarse en picado sobre el alimento que se había dispuesto para atraerlos, ya que el “Colectivo Azálvaro – OTEA® ” para la gestión de este hide sigue una estudiada agenda de alimentación con aportes periódicos que hace que las aves estén querenciadas a esa zona y sea uno de sus puntos habituales de visita.

A primeras horas la luz no era muy intensa y teniendo en cuenta además que nuestro amplio hide contaba con cristal espía, (lo que suele restar algo de luz), no era fácil poder obtener tomas nítidas de los milanos si no era subiendo mucho el ISO para que la velocidad de obturación pudiese estar acorde con la velocidad de vuelo de estas aves.

Caso distinto era con otras especies como las citadas urracas y cuervos que mas confiados que los milanos pronto se aprestaban a posarse para degustar el alimento con pasividad, lo que permitía buenas tomas estáticas que no se veían dificultadas por la escasa luz al requerir de bajas velocidades de obturación. Lo mismo ocurrió con un “Busardo Ratonero” que desde que tomó uno de los posaderos no hizo ademan de moverse en casi quince minutos que nos deleitó con su presencia, mientras él pacientemente se procuraba del alimento necesario, así que pudimos realizar muchas fotos del precioso Busardo sin apenas dificultad.

Cuando los milanos fueron tomando confianza fueron entonces los buitres quien empezaron a

acercarse y tuvimos la suerte de poder fotografiar tanto en vuelo como posados numerosos ejemplares de “Buitre Leonado”  y también a los algo más escasos “Buitres Negros”, que en esta ocasión también nos deleitaron con su presencia.

Buire Leonado aproximandose

En medio del festín organizado por cuervos, buitres y milanos hizo la su aparición un magnifico ejemplar de “Águila Real”, qué tras posarse directamente en el suelo busco también su parte del apetitoso bocado. En estos momento la luz ya era mucho más abundante que a primera hora de la mañana sin llegar a ser muy dura todavía, por lo que pudimos realizar diversas tomas de todos los comensales en plena actividad. Un verdadero espectáculo para contemplar y fotografiar.

Cuando ya nos dábamos por más que satisfechos con todo lo que habíamos podido contemplar, el día nos regaló una última sorpresa, nada mas y nada menos que un pajizo (pajizo = ejemplar joven de aproximadamente 1 año) de “Águila Imperial”.

La excitación fue máxima, no solo por la gran belleza de este ave, si no por que se trata de una especie endémica de España ( especie endémica = que solo existe en libertad en ese sitio) y además el censo de las mismas debe rondar actualmente las quinientas parejas, por lo que teníamos ante nosotros uno de los pocos mas de mil ejemplares de esta especie que se pueden encontrar en libertad en todo el mundo. Toda una oportunidad que no dejamos escapar ya que podría ser la única vez que este magnífica ave nos deleitase con su presencia en mucho mucho tiempo.

La mañana se nos pasó volando hasta que después del medio día comenzó a decrecer bastante la

actividad y las tomas comenzaron a ser mas escasas, pero el “festival” que habíamos vivido por la mañana compensaba con creces la escasa actividad de la tarde, y dado que con el paso del tiempo la presencia de aves llego a ser nula finalmente optamos por abandonar el hide un poco antes de lo inicialmente previsto para emprender la vuelta a casa habiéndonos asegurado previamente de que no había ninguna rapaz en las proximidades que nos descubriese mientras abandonábamos el entorno del hide.

En resumen, un buen madrugon, un poco de frío y muchas horas encerrados en un hide … pero disfrutando a tope de experiencias únicas en un entorno natural rodeado de magníficas aves rapaces que con sus evoluciones y posados nos hicieron pronto olvidar los sacrificios que a veces hay que hacer para poder captar las bellas imágenes que la naturaleza nos ofrece.

Milano en vuelo rasante

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